CÓMO EQUIPAR BIEN A LOS NIÑOS PARA ESQUIAR

El equipamiento para esquiar es fundamental para tener una buena experiencia en pistas.

Para equipar bien a los niños para esquiar debemos protegerles adecuadamente ante las inclemencias meteorológicas que se producen en la montaña, pero también ante caídas y golpes esquiando.

Vamos analizar el equipamiento adecuado cuando se trata de niños:

Casco: es un equipo básico para todos los esquiadores, pero para los niños es fundamental pues los huesos del cráneo están en desarrollo. El casco debe ser de la talla adecuada y llevarlo siempre abrochado con el barbuquejo (correa que pasa por la barbilla). Ante un golpe el casco debe ser repuesto, por lo que no es recomendable alquilar el 602832_10151271438444247_1467197581_ncasco.

Gafas: Es fundamental equiparnos con buenas gafas y cambiarlas en función de las condiciones de luz. A los niños les resulta más cómodo las gafas de máscara. En caso de luz intensa los cristales deben ser oscuros y categoría de protección 3 ó 4, para días nublados o niebla es recomendable llevar cristales amarillos o naranjas que nos resalten el relieve pero cuya protección es escasa en días de sol intenso.

Cambiar de gafas puede ser un factor fundamental para disfrutar de forma segura del esquí en condiciones de mala visibilidad.

Braga: Equipamiento muy interesante para proteger el cuello y evitar la pérdida de calor. En caso de viento o nieve los pequeños podrán protegerse la barbilla y la boca.

Chaqueta y pantalones: Actualmente se habla de equipamiento por capas. La chaqueta sería la capa que protege del exterior, por lo tanto debe proteger del viento y la humedad, pero también debe dejar traspirar el calor y la sudoración. Los niños pierden temperatura más rápido que los adultos pero también se mueven más cuando juegan, así que es importante que la chaqueta abrigue pero traspire.

Recomendamos que los pantalones lleven tirantes y cintura alta, pues son más cómodos y protegen mejor esquiando.

Segunda capa: Es la capa que nos da calor, por tanto debe estar adaptada a las sensaciones de frío y a las condiciones meteorológicas, por ello es muy recomendable tener varias prendas para poder elegir, por ejemplo entre chaleco o chaqueta de forro polar. En la actualidad no es recomendable equipar a los niños con chaquetas de lana o de algodón, pues no tienen la capacidad de traspiración de las fibras modernas.

Ropa interior: En días de frío intenso es fundamental utilizar buena ropa interior, pues es la que mejor evita la pérdida de calor. Por ropa interior entendemos camiseta de manga larga y pantalones de modernas fibras que retienen calor pero aportan transpirabilidad por lo que nos mantienen secos y calientes. Es importante que los pantalones queden por encima del tobillo para evitar rozamiento con las botas de esquiar apretadas.

DSC_0311Protecciones: A los niños les encanta saltar, son más atrevidos que los adultos y por tanto son más frecuentes las caídas, por ello es recomendable equipar a los pequeños con espalderas.

En caso de practicar snowboard es fundamental equiparles con guantes con protecciones específicas que protegerán las muñecas y las manos.

Guantes: Deben llevar fibras y telas modernas que sean muy impermeables. Es muy recomendable que se puedan unir a la chaqueta de forma que queden colgando y no se pierdan o caigan en caso de que el niño se los quite.

Las manoplas son mucho más calientes que los guantes con dedos por lo que son más recomendables en niños menores de 8 años, en caso de muy bajas temperaturas o si el pequeño es muy friolero.

Botas: Una mala bota puede hacer tremendamente desagradable nuestra experiencia esquiando, por tanto cuando vayamos a elegirla debemos tenerla puesta un buen rato para saber si se adapta adecuadamente al pie olvidándonos de los colores o las marcas en el momento de la elección. En el momento de elegir botas para un niño debemos hacer que se pruebe varios modelos para que pueda comparar y elegir.

DSC_0346Si decidimos comprar, un truco interesante para que las botas no se les queden pequeñas con el crecimiento y duren varias temporadas es insertar una plantilla entre el botín blando y la carcasa dura de las botas. La siguiente temporada al retirar la plantilla es como si agrandamos las botas.

Esquís: Es el equipo que nos permite deslizar por la nieve, por lo que debe estar adaptado a la altura y las habilidades técnicas del niño. Para elegir el tipo de esquí es muy recomendable dejarse asesorar por los profesionales de la tienda de esquí o de alquiler.

Por seguridad, es fundamental regular las fijaciones para que salten en el momento adecuado, en caso de duda acudir a un profesional de un alquiler o preguntar a un profesor de esquí.

Lo que nunca debe equipar un niño:

Las mochilas son un riesgo para la seguridad en caso de caída o mientras utilizamos remontes, mejor equipar

riñonera.

Gafas de sol no adaptadas a las condiciones de montaña pueden dañar los ojos.

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Los calcetines no deben ser demasiado gordos, ni tenemos que poner varios pares pues los botines de las botas son los que dan calor a los pies. Por el contrario pueden cortar la circulación y hacer rozaduras.

Guantes no impermeables (ni siquiera en primavera), pues probablemente acabaran empapados y con frío en las manos.

Tampoco debemos equipar demasiado a los niños, ni con exceso de ropa (que puede hacer pasar calor), ni con artilugios impropios de su edad. Llama la atención que últimamente se pueden ver niños de 10 años o incluso menos edad con cámaras de video en sus cascos, cada actividad tiene una edad adecuada.

Si esquiamos con niños menores de ocho años es muy recomendable cambiarles según entremos al calor del apartamento, hotel o al coche. De esta forma no permanecerán con ropa húmeda que les puede hacer perder calor.

En el CDI Esquiones llevamos una mochila con ropa de sustitución y algunos equipos de recambio (gafas, guantes, etc), para los casos de “urgencias” y olvidos.

ESQUÍ CON NIÑOS, JUGAR A ESQUIAR

El esquí es uno de los pocos deportes que se pueden practicar en familia durante muchos años, convirtiéndose de este modo en el deporte familiar por excelencia en la temporada de invierno.

En nuestra larga trayectoria como Club, muchísimas familias han compartido con nosotros las actividades que organizamos; para los que formamos parte del equipo del CDI es un placer y un orgullo encontrar en pistas a adultos que empezaron sus primeros pasos en el mundo del esquí con nosotros y hoy nos confían los primeros pasos en la nieve de sus hijos.Ski-Seguridad-Casco-y-gafas

Es muy frecuente que los niños de hoy sigan esquiando con sus padres en la adolescencia y la juventud; cada vez podemos ver con mayor frecuencia a tres generaciones de una misma familia en pista.

Para que la afición por el esquí se desarrolle desde la más tierna infancia, es muy importante que los adultos que acompañamos a los más pequeños tengamos en cuenta las sensaciones que tiene un niño esquiando y cómo propiciar que las experiencias en la nieve se desarrollen de forma segura y amable.

ESQUIAR ES JUGAR EN LA NIEVE

A los niños lo que más les divierte es jugar, por lo tanto los adultos debemos orientar su experiencia en la nieve como si fuera un juego, independientemente de la edad y el nivel técnico del niño. Por tanto los padres deben participar del juego en la nieve y nunca deben imponer retos inalcanzables, por ejemplo bajar una pista de gran inclinación, enfadarse por una caída o intentar continuar esquiando cuando los niños están dando muestras de cansancio.

Cuando los adultos esquiamos con niños debemos estar pendientes de aquello que les motiva y les divierte. La mayoría de niños preferirán “saltar”, en vez de bajar fuera de pistas.

DSC_0014ImitandoNunca debemos olvidar que los niños aprenden por imitación, así que hasta los 12-14 años no les demos “explicaciones” de cómo hacer un movimiento técnico porque no servirá y les aburriremos. Por el contrario es fantástico orientarles sobre cómo actuar en caso de peligro o urgencia. Indicarles siempre a quien dirigirse (remonteros, pisteros o profesores), en caso de perderse de los mayores. Les encanta que los mayores les contemos en forma de historia cosas sobre el entorno: desde cómo se forman las nubes hasta como se instalan los remontes.

El juego es el principal agente motivador, mucho más potente que las palabras de los mayores. Por ejemplo para que hagan movimiento de flexión-extensión podemos pedirles que imaginen que botan un balón y que cuando inicien el giro se levanten para tirar a canasta y después giren. Les podemos motivar premiándoles con globos para que esquíen con ellos, o subir a pistas un día disfrazados.

Ante el cansancio es preferible irnos a la cafetería a beber y comer algo en vez de seguir “una bajada más”, debemos tener en cuenta que en el cuerpo de un niño todo “ocurre más deprisa”, el cansancio extremo llega mucho más rápido que a un adulto y una bajada más puede ser un esfuerzo tremendo para un niño.

Por último destacar que los adultos jamás debemos demostrar al DSC_0205niño que tenemos expectativas deportivas que debe cumplir. Nunca conviene hacer comentarios como “la próxima semana de esquí ya harás paralelo y podrás venir a esquiar con papá”. Este tipo de comentarios pueden ser fuente de frustración, desaliento y pueden hacer perder la autoconfianza del pequeño. Por supuesto jamás castigaremos, reprocharemos o ridiculizaremos una deficiencia técnica o una caída esquiando.

Los niños no son deportistas de élite, son deportistas del juego. Su diversión debe ser el principal objetivo de los mayores que les acompañamos.